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LA PLENITUD Y EL VACÍO: El día a día de muchos

Publicado: 2011-08-15

LA PLENITUD Y EL VACÍO

por George Schofield C.

Psicólogo

¿Será posible que la plenitud  provenga del  vacío? Plenitud y vacío parecen paradójicamente, opuestos.

Por otro lado,  podemos afirmar que toda separación o dicho de otra forma, todo proceso de cambio, nos obliga a cruzar un espacio vacío. Podemos definir un espacio vacío, como aquel momento de nuestra vida en que no sabemos que va a suceder, en el que no podemos controlar las variables fundamentales que definen lo que vendrá.

Lao Tzu  filósofo chino (siglo V a.c.) nos ofrece una primera luz sobre la relación entre plenitud y vacío en el poema XI del Tao-Te-King:

Una rueda está compuesta por radios de madera, pero gira gracias al vacío central que la une al eje.

Los cántaros están hechos de arcilla, pero es su hueco vacío lo que sirve.

Los espacios vacíos que son los vanos de las puertas y ventanas son lo esencial en una casa.  Gracias a estos es que los espacios se comunican entre sí, hacia el interior o exterior de la casa.

Como vemos con estos ejemplos.

Lo eficaz, el resultado, proviene del vacío

En la cerámica de las antiguas culturas encontramos plasmadas representaciones de la cosmovisión, los miedos y victorias de los pueblos que las producían.   No es de sorprender que un pueblo como los Nazcas  (Siglo 1 al 700 D.C.) con un culto tan extenso y profundo al gran vacío, la muerte, estresados por una naturaleza arisca, cambiante y pueblos vecinos guerreros (Huari – Tiahuanaco), desarrollaran lo que en arte se conoce como “horror vacui “ o ¨horror al vacío¨, cerámica muy recargada donde parece patente la voluntad de no dejar ni un pequeño espacio sin llenar.

Este ¨horror vacui¨ esta inscrito en la esencia del ser humano, porque no es otro que el temor a la muerte.

En la mitología griega el dios Eros, lucha incesantemente por llenar todos los espacios con sus creaciones. Y Tánatos el gran vacío, la muerte, es su incansable adversario.

Podríamos releer el antiguo testamento como una sucesión de espacios vacíos, de separaciones de Dios. Donde jueces y reyes sienten que su poder es efímero ante la aterradora incertidumbre de la respuesta divina. Sólo los profetas podían cruzar mas allá de este vacío. En el nuevo testamento  es  Jesús quien siguiendo la voluntad de su padre Dios, se atreve a ir más allá de la muerte,  y volver resucitado para ofrecernos la salvación, la vida eterna.

Ir mas allá del ¨horror vacui¨ y permitir que el vacío se configure parece ser  la clave del éxito, pero esto, no lo lograremos sin un OTRO real significativo… En  la psicosis el vacío nunca se configura. El psicótico no puede atravesar el vacío porque no encuentra ese otro real.   Habla,  come  y duerme con toda la imaginería de sus personajes internos.

En un inicio el espacio terapéutico es un espacio vacío por todos sus lados, el terapeuta antes de entrar vacía  lo suyo y permite que el vacío que tiene al frente sea llenado por el mundo del paciente. El paciente por otro lado, entra a un espacio donde no sabe que va a pasar, un espacio vacío.

El éxito de la terapia esta en permitir que el vacío se configure en la relación terapéutica que pase de ser una nebulosa, como la que vemos a través de

una lente desenfocado, a un espacio lleno de claridad como cuando finalmente logramos enfocar el lente. Es este espacio vacío que se va transformando en un espacio de confianza lo  que permite el éxito del proceso terapéutico.

¿Podremos arrancar de nuestra vida y de la de los que amamos la tremenda angustia de enfrentar los espacios vacíos? Probablemente más allá de la opción personal de la Fe, no. Sin embargo, podemos  confiar  que mientras  estrechemos nuestros brazos con amor hacia los demás (que se convierten en OTROS significativos), el espacio vacío se irá configurando hasta convertirse en claridad plena.

Alcanzamos la  plenitud en esta vida  cuando logramos cruzar con éxito, una y mil veces el territorio de lo  vacío. Y esto no es posible sin la decisión de confiar, por amor, en los demás.


Escrito por

George Schofield Cavero

Psicólogo Social, especialista en cambio cultural y formación de usuarios. Director de GyG Consultores, constituida en asociación con George Schofield Bonello. Entre ambos atienden una amplia gama de necesidades de consultoría en Cambio Cultural y Desarrollo E


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